lunes, 11 de junio de 2012

Despierta, por favor...

Romeo rodeo la plaza, buscando a Julieta, camino las humedas calles de la ciudad buscando su nombre, mientras cantaba una vieja balada que habia escrito para los dos. Era tarde en la noche, y estaba oscuro. Romeo recorrio la avenida, el anden de la estacion de tren y la esquina de la fuente, sin lograr su cometido, al parecer, la suerte no estaba de su lado esa noche.
Saco un cigarrillo del bolsillo interno de su saco y un encendedor del bolsillo derecho de su pantalon, y se dispuso a fumar bajo la luz de un farol, mientras observaba la luna y recitaba un verso en honor a su belleza, siempre pidiendole que le traiga a su Julieta.
¿Ella vendrá?
Oh, bella Luna, por favor traela
Que no voy a ser joven por siempre

Romeo había esperado por Julieta mucho tiempo, años...
Sus amigos habían intentado hacerlo reaccionar varias veces, pero siempre sin éxito. El corazón de Romeo había cegado sus ojos y su razonamiento. Y, aunque sabia que Julieta estaba lejos, cada noche hacia el mismo recorrido buscándola, como si estuviera buscando dentro de su corazón. Con la ciega esperanza intacta de que una de esas noches, de pronto se toparía con ella, que había regresado para amarlo.




I. M. L. (06/2012)

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